Testimonios

Si tienes algún comentario, testimonio  o sugerencias, puedes escribirlo a continuación. Por favor ten en cuenta que no es permitido hacer spam en los comentarios.

Gracias por visitarnos.

Permalink Imprimir Comentario

Comments on Testimonios »

December 7, 2008

Jorge Hernández @ 12:09 pm

Mi nombre es Jorge Hernández, Soy el último hijo de 10 hermanos. Tengo 33 años de casado y 3 hijos, Jorge (32), Juan (29) y Francisco (22). Pertenecí a la Fuerza Aèrea por 33 años, me gradué como Piloto en el año 1973 cumpliendo la gran ilusión de mi vida, ya que como hijo de un Carpintero, siempre este reto parecía imposible de alcanzar. Al primer año de graduado y lleno de inquietudes, conocí a Isabel, el amor de mi vida y al año de conocernos muy enamorados nos casamos. Parte de la herencia de mi padre y compromisos de mi carrera de militar fue el beber, pensaba yo que era un bebedor social, lo consideraba muy normal e incluso necesario, poco a poco me fueron gustando las “horas felices”, los “san viernes”, y encantándome la música, la bohemia y las mujeres. Todo esto y el complejo de superioridad de mi esposa, nos trajo como consecuencia muchos enfrentamientos, peleas, maltratos, rompimiento de la comunicación e inclusive por varias ocasiones llegamos a separarnos y a pensar en el divorcio.

En estas circunstancias yo estaba totalmente alejado de Dios, si bien dentro del aspecto profesional iba en ascenso, como esposo era un completo fracaso, a tal punto que muchas ocasiones me sentí muy sólo, frustrado y deprimido y con deseos hasta de quitarme la vida. Como consecuencia de los tragos tuve varios accidentes de tránsito, que me despertaban en un “chuchaqui” amargo, reproches, lágrimas, acusaciones, deudas, etc., etc. Como padre simplemente era un proveedor económico, pensaba que así cumplía con mi deber. Por mi machismo y mal genio, mis hijos me tenían miedo, lo cual no permitió que tuviéramos una buena relación, especialmente en su adolescencia. Como consecuencia de los tragos y de toda esta vida desordenada procreé una hija en una relación de adulterio y cuando mi familia se enteró, intenté salirme de esa relación, pero no lo conseguí, aunque sabía que jamás podría desentenderme de mi hija; mi esposa, cansada de tantas mentiras, infidelidades y sufrimientos, tomó la decisión de divorciarse. Aparentemente esa era la solución y lo acepté, sin embargo, empecé a sentir un dolor muy grande al ver como perdía a mi familia y veía muy cercano el día que tenía irme de mi casa que con tanto esfuerzo habíamos logrado. Yo no podía hacer nada porque había sido el causante de esta destrucción y sabía que por más ofrecimientos que hiciera, ya nadie creía en mí, ni yo mismo siquiera.

En Julio del año 2000, un mes antes de esta decisión de divorcio, fui invitado a una cena de los Hombres de Negocios, lo que más me impactó fue el testimonio de un hombre, era como estar escuchando a través de otra persona el relato de mi vida, esto dejó en mi una esperanza, puesto que este varón decía que Jesús le había devuelto a su familia y que era muy feliz. En un último intento y lleno de esperanza, el día anterior a que me vaya de la casa, unos varones de Guatemala y Colombia que participaban en un evento de la FIHNEC, enterados de nuestra decisión de separación, llegaron a mi casa, oraron e impusieron sus manos en mí, sentí en mi corazón un calor tan intenso y unos deseos de llorar incontenibles. El llanto fue muy sentido y desgarrador, algo que me oprimía salió de mi pecho, y cuando todos se fueron tuve el valor para pedir perdón a mi esposa a quien había ofendido tanto, aunque yo presentía una negativa, para mi sorpresa ella me abrazó, me dijo que se dio cuenta que era Jesús mismo que había llegado esa noche a la casa y yo estuve de acuerdo, a partir de ese instante nos pusimos en sus manos. El Espíritu Santo en mi corazón, me condujo a asistir constantemente a los eventos del capítulo Quito Metropolitano que se iniciaba en Quito, inclusive días después, tomé la decisión de viajar con mi esposa a una convención nacional de la FIHNEC en Guatemala, para saber más sobre la fraternidad. Acepté ser parte de la 1ª. Directiva del Capítulo que acaba de formarse sirviendo como Secretario, posteriormente fui tesorero, vicepresidente, presidente y coordinador con los países fraternos que nos dan el apoyo hasta la presente.

Participé en mi primer SAEL, (seminario avanzado de entrenamiento para líderes) y el Señor empezó a transformar mi vida, decidí alejarme completamente de los san viernes, los adulterios y de la vida de soltero, aprendí a demostrar a mi esposa y a mis hijos cuanto los amo, abrí mi corazón a Jesús y las puertas de mi casa para recibir a los fraternos de otros países, para realizar talleres y reuniones relacionadas con la FHNEC. Con mi familia he participado en varias convenciones nacionales y con mi esposa hemos viajado a Guatemala, Nicaragua, Panamá, lo cual ha acrecentado nuestro amor y el deseo de servirle al Señor en el crecimiento de esta Fraternidad en Ecuador. Mi esposa y mis hijos también tomaron a Jesús como el centro de sus vidas y las bendiciones han llegado a nuestra casa, mediante nuestra oración, ayuno y lectura de la Biblia, hemos visto como uno de nuestro hijos que era igualmente muy inclinado a la bebida se alejó completamente de ella, y se aferró a Jesús Nuestro Salvador, actualmente junto con su flamante esposa, quien en diciembre nos dará la alegría de ser abuelos, asisten a la iglesia y le sirven a Jesús. Otra de las bendiciones que el Señor me ha permitido disfrutar es ver que mis tres hijos lograron graduarse en la Universidad, ahora trabajan y están recibiendo prosperidad. Igualmente , Dios me ha bendecido con salud y trabajo, soy piloto en la empresa TAME desde el año 2001, disfruto de estas bendiciones junto a mi familia y sobretodo de la paz y el amor que tengo en mi corazón y en mi hogar.

Andrea (13), mi hija ahora nos visita, es aceptada y bien recibida por mi esposa y mis hijos que se han ganado su cariño. Mi esposa se ha involucrado igualmente en la Fraternidad, y es la Coordinadora del Capítulo de Damas de la FIHNEC en Ecuador. Hemos aprendido a bendecirnos y a orar en familia diariamente, sentimos todo el tiempo como El Señor nos protege, nos cuida, y nos libra del mal y del pecado. Aunque en el pasado en busca de mi felicidad egoísta, solo conseguí hacer mucho daño a mi familia y a mi mismo, ahora, con Jesús y el Espíritu Santo en medio de nosotros, ha renacido todo lo que parecía estar muerto, ahora si somos realmente felices, pues somos parte del grupo de “La Gente más feliz de la Tierra”.

Isabel Hernández @ 1:09 pm

Mi nombre es Isabel de Hernández, soy la última de 10 hermanos. Mis padres creyentes y temerosos de Dios inculcaron en mi el amor y el temor de Dios.

Por su trabajo mi padre debió alejarse por temporadas largas del hogar y nuestra educación fue confiada totalmente por él a mi madre, que ante 10 hijos, ella mostró siempre su autoridad, con mucha disciplina y firmeza. No recuerdo que travesura hice como a los 4 años, recibí una cachetada de mi madre tan fuerte, que marcó en mi durante años la idea de que no me quería..

A los 16 años, tengo una experiencia espiritual que cambia el concepto de Dios que tenía en mi mente, me doy cuenta que Dios no es castigador sino perdonador y amoroso. Cambia mi comportamiento en casa y de alguna forma mejora en algo la relación con mi madre. También por esos días aprendo sobre liderazgo y al aplicarlo voy eliminando muchos defectos como la pereza, el poco interés en el estudio, empiezo a respetar más a la gente y me voy convirtiendo en una líder en mi colegio, hasta me nombran presidenta, gano concursos de oratoria, y en 6to curso, llego incluso como Representante al Consejo Estudiantil y me graduó con honores. Inicio mis estudios de Idiomas en la Universidad Católica, empiezo a trabajar en la Fuerza Aérea y tengo la oportunidad de conocer muchos caballeros, el que me flecha es Jorge, un joven piloto muy atento, amable, guapo, deportista, con una sonrisa amplia, alegre, y buen bailarían, perfecto candidato para mi rescate. Al mes de conocerlo lo mandan hacer un curso de 4 meses en Chile y nuestra relación debe continuar por cartas, se inicia un amor platónico porque por carta sólo podía percibir amor y bondad de su parte y también mis cartas sólo mostraban una mujer todo dulzura, ternura y paz. A su regreso, con un exceso de confianza, sin permitirnos conocernos, iniciamos nuestro apasionado romance y quedo embarazada, obligados por las circunstancias, nos casamos en medio de vergüenza y dolor, pero con muchas ilusiones, Todo parecía que iba bien, tenía un hombre encantador, amoroso, detallista, responsable, generoso, excepto que noto que a mi flamante esposo le encanta la bebida, un pequeño detalle que no estaba dentro de mis planes.

Sin saber como manejar esa situación, pensé que con mi cariño lo iba a hacer cambiar, pero a medida que aumentaba las borracheras empiezo a sentir vergüenza, desencanto, intolerancia de ver a mi esposo como perdía toda esa pinta que lo caracterizaba, de percibir ese olor a licor, de escuchar como su correcto vocabulario se convertía en una cantidad de malas palabras y groserías, al inicio, intento darle charlas moralistas. Tengo la ilusión que con el primer hijo cambiará, no fue con él ni con los siguientes dos, poco a poco, el alcoholismo nos envolvió en situaciones incómodas, reclamos, reproches, lágrimas, inculpaciones, peleas, insultos, falta de comunicación, mentiras y todo eso iba creando barreras. Me empiezo a sentir con mucha inseguridad, mis actitudes son imprudentes, de desplantes, con deseos de venganza y de separación. De estos problemas nunca avisé ni a mis padres ni hermanos, más por vergüenza, pero me desahogo convirtiéndome en una adicta al cigarrillo, sin importarme cuanto daño me hacía y el mal ejemplo que daba a mis hijos, también aprendo a beber “para que vea lo que se siente” y lo que logro son unos insoportables malestares posteriores, lo que evita que yo también caiga en esa enfermedad o vicio. Busco independizarme económicamente y empiezo a trabajar, ahora se en que nada de lo que hacía buscaba la aprobación de Dios, todo quería solucionarlo con mis fuerzas, me sentía tan capaz tan autosuficiente. Me vuelvo incluso contra mi familia política, con prepotencia y soberbia. Me satisfacía hablando mal de él ante mis amigas y era tanta la decepción que tenía de mi esposo que alguna vez dije “ojala se consiguiera alguna mujer y se largara”.

Ahora se que la palabra tiene poder, pues no tardó ese deseo en aparecer y por poco se hace realidad, a los 7 años de casados empiezo a percibir como mi esposo va entrando y saliendo de relaciones de infidelidad. El siempre negándolo y yo tratando de descubrirlo y así me convierto en detective, inquisidora, policía, ladrona (de su dinero) y a volverme desconfiada, amargada, insegura, llena de sentimientos de rechazo, de falta de amor. Mi corazón se llena de odio, venganza, y también cometo adulterio, y yo lo cometí por muchos años, pues en mi mente, yo colocaba otra persona en lugar de mi esposo, casi siempre eran artistas famosos, un psicólogo me dijo alguna vez que la mente busca un mecanismo de defensa para poder soportar algo muy doloroso. Así yo me había acomodado a vivir esa vida indigna. En esa época entro a un grupo de ayuda para familiares de gente que bebe, (ALANON), motivada para hacer para que él dejara de beber, pronto empiezo a reconocer que yo estaba más enferma que mi marido, estaba llena de defectos de carácter, llena de inseguridad y amargura, empiezo entonces a trabajar en mejorar, paso allí 4 años y de alguna manera mejora nuestra relación porque cambian mis actitudes, en otras palabras, aprendí a convivir con alguien que bebía.. Hasta que descubro por fin una de sus aventuras, era lo que necesitaba para dar por terminado el matrimonio, siento rabia, y dolor, pero algo raro me sucede, empiezo a tener tanta tristeza de terminar con la relación que sin esperar a ver ningún cambio, volvemos y seguimos juntos, pero fue peor.

Al poco tiempo me entero que de esa relación de adulterio, había nacido una hija, eso significó para mí como una puñalada por la espalda, fue superior a mis fuerzas de mantener el matrimonio, no lo podía soportar empecé a sentir deseos de muerte, alguien de nosotros debía morir, cuántas veces en mi mente habré enterrado a mi esposo, a esa mujer y a su hija, cuántas veces yo misma quise morir, empecé a deprimirme tanto, no comía, no podía dormir, acudí al psicólogo, luego al psiquiatra, tomaba medicinas y también escuchaba a mi esposo, como se justificaba, como mentía, me decía que sólo cumple económicamente con la pensión de su hija y que ya no tenía nada que ver con su madre sin embargo, descubrí que aún seguía con ella, pero esta vez, se enteran mis hijos y 2 de mis hermanas, me apoyan, sobretodo mi hijo mayor, que me dice ¡ya basta mamá!, hasta cuando vas a entender que mi papá no te quiere, hasta cuando te vas a dejar pisotear; eso dolió mucho saben, pero me lleno de valor y tomo la decisión de divorciarme e inicio los trámites legales. Allí es cuando aparece la Fraternidad, y la misericordia de Jesús, unos hombres llegan a mi casa un 14 de agosto del 2000, oran por nosotros y algo sobrenatural empieza a suceder, por primera vez veo llorar a mi esposo en un genuino arrepentimiento, que me pide una última oportunidad. No me arrepiento de habernos dado esa oportunidad, a partir de esa noche, Jesús se convirtió en el centro de nuestra familia. Mi esposo me invita a Guatemala, para conocer más sobre la Fraternidad, ya que aquí apenas se iniciaba, allí vemos un mover del Espíritu Santo sobrenatural, muchas personas oran por mi y tengo una experiencia personal con El Señor, en la cual puedo sentir su amor tan grandemente que sana mi corazón, ese deseo de muerte se transforma en un deseo de perdón, sin el cual habría sido imposible continuar, Jesús me dio esa fuerza para perdonar a mi esposo, a la madre de su hija y sobretodo a mi misma. Jesús llenó mi corazón de su amor, y me ha hecho saber que El me perdonó y murió por mis pecados, por los de mi esposo y por los del mundo entero, por eso, yo no soy más que Dios para no perdonar a los que me han ofendido. Al contrario, he aprendido a bendecir a los enemigos, dice la Biblia que perdonar a los enemigos y orar por ellos es como amontonar carbones encendidos sobre su cabeza, cuando empecé a hacerlo, el odio se fue automáticamente.

El asistir a los Seminarios que la FIHNEC organiza, así practicar la lectura de la Biblia, el ayuno y la oración, me han ayudado mucho, pues a través de ello, Jesús me ha enseñado herramientas para que mi hogar sea más bendecido, estoy aprendiendo cada día a ser una mujer conforme al corazón de Dios, la relación con mis hijos se ha tornado más sólida y agradable, la relación con familia política ha mejorado, pues en mi ya no hay ninguna prepotencia ni egoísmo. El Señor ha sanado por completo mi corazón, un día yo misma invité a la hija de mi esposo a visitarnos y le pedí que fuéramos amigas, ella nos visita, a veces le ayudo hacer sus deberes, es una niña preciosa y muy inteligente . Ponerme en manos de Jesús fue la decisión más acertada, que pude haber hecho, pues El se ha encargado de restaurar completamente mi familia, me dio un nuevo esposo, Jesús lo transformó en un hombre maravilloso. También me transformó a mí, ahora tengo muy claras mis prioridades, ahora es primero Dios, luego mi familia en la que primero está mi esposo, y yo soy su ayuda idónea. Por fin en mi hogar se respira paz, amor y seguridad Algo hermoso que hizo Jesús fue cambiar a mi 2do. Hijo que seguía los mismos pasos que su padre, hoy lo sirve en la FIHNEC y asiste a su iglesia junto con su esposa.

Desde hace casi 4 años, estoy coordinando los capítulos de damas en Ecuador y ha sido una bendición muy grande, puesto que desde nuestros capítulos podemos motivar a tantas mujeres que llegan a ellos cargadas de dolor, a entregar su vida a Jesús, para que reciban todo lo que el amor, el perdón y la sabiduría que El nos da a cada instante para poder conducir nuestras vidas de acuerdo al plan perfecto de Dios. El pertenecer a esta fraternidad, me ha hecho entender que al aceptarme Dios como su hija, a través de Jesucristo, me da el título de princesa, pues El es el Rey, pertenezco a su reino y me siento completamente feliz, realmente yo también soy de parte de LA GENTE MAS FELIZ DE LA TIERRA.

January 10, 2009

edwin @ 11:37 pm

hola muchos saludos a todos, gracias a la invitacion de el fraterno ronald sanabria, he llegado a tener la dicha y bvendicion de conocer a la fraternidad, y tengo tres visitas que he realizado al capitulo de el hotel puerto libre, los sabados. en la mañana en puerto barrios izabal, guatemala. Que el espiritu santo continue apoyando y dando esperanza a muchas personas que tienen necesidad de conocer las buenas nuevas, inspiradas en las sagradas escrituras, santa biblia.

July 20, 2009

Blanca Rodriguez @ 9:18 pm

buenas noches, soy miembro de FIHNEC-MUJERES, capitulo comunicaciones de San Salvador, El Salvador.
Necesito que me ayuden a hacer contacto con alguna persona que este a cargo de un grupo que se ubique en santiago de Chile, porque mi novio es de esa republica, y realmente me gustaria que participe en esos eventos, para que llegue a cristo.
Ya entre a la pagina Chilena y les escribi, pero no me responden, y tampoco aparecen números de teléfono para comunicarse con ellos, Necesito que me ayuden porfavor!… cualquier contacto escribanme: blanqirodriguez@hotmail.com

September 6, 2009

elizabeth enriquez huertas @ 11:46 am

gracias por motivarnos, y espero que tengas oportunidad de escribirme tus experiencias, muchas gracias

Leave a Comment